Sobre mí

Daniel Norambuena Troncoso

No escribo desde una posición de perfección. También he tenido que aprender a caminar.

Mi historia

De dónde vengo

Mi adolescencia estuvo marcada por la separación de mis padres. Tuve que asumir responsabilidades familiares siendo joven, en un tiempo que debería haber sido distinto.

Viví temporadas de lucha, de impotencia y de preguntas que no tenían una respuesta fácil. También experimenté soledad, y aprendí —poco a poco, no de un día para otro— a confiar en Dios en medio de eso.

Parte de ese camino incluyó un proceso de perdón hacia mi padre. No fue instantáneo ni sencillo, pero fue real.

Pies caminando sobre piedras junto a un arroyo, con luz de sol entre los árboles.
Una Biblia abierta iluminada por una lámpara de aceite, en la oscuridad.

Una madrugada

Hubo una madrugada de desesperación y confusión que llamo, para mí, «café amargo». Recuerdo las lágrimas cayendo en la taza mientras no encontraba respuestas. No fue un momento dramático de película: fue, simplemente, oscuro.


Con el tiempo entendí algo que ahora trato de transmitir en lo que escribo: incluso en esos momentos oscuros puede comenzar un proceso de sanidad. No porque el dolor desaparezca de inmediato, sino porque ahí, exactamente ahí, es donde Dios también camina.

Por qué escribo

Por qué escribo y por qué nació CAMINAR

No escribo desde la teoría ni desde una posición de haberlo resuelto todo. Escribo desde procesos que he vivido y sigo viviendo: preguntas, caídas, sanidad, aprendizaje. La Serie CAMINAR nace de ahí, y CAMINAR como comunidad nace del mismo lugar: del deseo de acompañar a otros de la forma en que a mí me habría gustado ser acompañado.

Lo que quiero aportar

Lo que he aprendido, y lo que quiero compartir

He aprendido que la fe no elimina las preguntas, pero les da un lugar donde sostenerse. Que sanar no es un evento único sino un proceso, con avances y retrocesos. Y que caminar acompañado —aunque sea a la distancia, a través de un libro o una enseñanza— ayuda.

Eso es lo que quiero aportar a través de CAMINAR: no respuestas perfectas, sino compañía real en el camino.

Sigamos caminando

Sigamos caminando.

Si quieres conocer más del proyecto o dar tu siguiente paso, aquí tienes dos caminos.